Alimentación y Enfermedades de la Piel en Mascotas

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Alimentación y Enfermedades de la Piel en Mascotas

Suele ocurrir que, en casa, se pueden ver algunos signos clínicos en nuestra mascota y que debemos tener en cuenta. Por ejemplo, la pérdida anormal del pelaje, pelo seco y sin brillo, pelo hirsuto, descamaciones cutáneas costrosas y prurito secundario. Además, también debemos estar atentos a la decoloración de la piel y el pelo, piodermatitis recurrente y otitis crónica. Estos son algunos de los signos clínicos principales que debemos tener en cuenta.

La edad de la mascota juega un papel importante, pues el sistema inmune se encuentra aún en desarrollo. Además, al tener mayor permeabilidad intestinal, los cachorros están expuestos a alergias alimentarias. Otra causa que podría explicar este signo es el déficit nutricional. Los animales jóvenes tienen mayor demanda de requerimiento nutricionales, sobre todo, los de desarrollo rápido como los de razas grandes. Una mala alimentación en esta edad se manifestará en la piel y en bajas defensas de la misma.

También intervienen otros factores como la poca digestibilidad de alimentos proteicos como carnes muy cocidas. Los aportes de grasa también son fundamentales para la piel y el pelaje. Estos se deben dar en cantidades adecuadas, ya que un aporte pobre o excesivo pueden causar dermatopatías.

Nuestra piel puede expresar el estado de salud y el tipo de alimentación que recibimos, lo mismo sucede con las mascotas. Son numerosos y variados los elementos de origen alimentario, que pueden desencadenar un fenómeno alérgico con manifestaciones cutáneas y su diagnóstico, desde el punto de vista clínico y complementario, resulta dificultoso. Algunos alimentos pueden ser la causa de una urticaria o agravar una dermatitis atópica cuando son ricos en histamina. Por ejemplo, los tomates, espinacas, carne de ternera, hígado de cerdo, crustáceos frescos y embutidos curados son alimentos altos en histamina. Por otro lado, algunos liberadores de histamina son el chocolate, fresas, pescado, carne de cerdo, etc. No obstante, tenga en cuenta que no existen alimentos alergénicos, sino más bien, individuos sensibilizados. Así, estas reacciones pueden presentarse tras un cambio brusco de dieta o estar sensibilizados por mucho tiempo porque la mascota sigue consumiendo el mismo alimento durante años.

Por otro lado, para el veterinario, si bien es cierto que el conjunto de signos clínicos está sujeto a cada individuo, el signo prominente y constante suele ser el prurito, el cual es previo a la lesión de la piel puede. Esta lesión puede ser localizada o generalizada y tiene una respuesta a los tratamientos o, al menos, a los corticoides de forma aleatoria.

Es muy importante, como el dueño de la mascota, ser sincero con los datos sobre la dieta que ofrece. Para que el veterinario pueda ayudarse en el diagnóstico, generalmente suele hacerse una lista completa de todo lo que ingiere la mascota y se retira en su totalidad toda esa dieta. Tras ello, luego de 21 días, se comienza a ofrecer, por separado, cada uno de los componentes de la lista. Así, si resulta que la mascota es sensible, se producirá nuevamente prurito dentro de los 10 días de haber recomenzado su administración.

Lo más recomendable es tener cuidado en los cambios bruscos de alimentación y no olvidar de pensar en todas las causas posibles del porqué nuestra mascota se está rascando excesivamente.

Si desea llegar al fondo del asunto, una visita al veterinario especialista es lo más indicado. El dermatólogo y el nutricionista veterinario van muy de la mano.


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